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Condenado a procrastinar: Una mañana cualquiera con TDAH

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Musarañas riendo a carcajadas, maquinando sus planes… Las muy #@?&!

Cuando hablamos de las amas de casa, normalmente nos referimos a cuando nuestras madres o abuelas no trabajaban y vivían mantenidas por nuestro padre o abuelo según el caso, dedicándose a limpiar, hacer recados, hacer la comida, etc., sin apenas más pretensiones.

Nuestras madres y abuelas no tenían internet, no se molestaban en buscar trabajo, etc. pero los tiempos han cambiado y en cierto modo me he ido convirtiendo en algo parecido a un “amo de casa”, aunque la palabra “amo” no me haya gustado nunca, en ningún género ni en ningún sentido.

El caso es que habrá quien piense que pasarme las mañanas sólo en casa me da mucha libertad para hacer más o menos lo que me dé la gana, pero resulta que tengo que compartir mis mañanas con el Déficit de Atención. Una nube que se pone delante del sol. La pelusa que te encuentras después de barrer. Un grano que te sale en medio de la frente. Ese tic en el párpado cuando sabes que te están mirando. Ese “supuesto amigo” que te llama a voces desde el otro lado de la calle cuando más prisa tienes por más que intentes disimular pretendiendo que no le estás escuchando… Ahí está siempre conmigo, ese TDAH que parece que no tiene mejor cosa que hacer que andar mareándole la perdiz a mis pobres neurotransmisores, que no han hecho nada malo.

Ser amo de casa y tener Déficit de Atención es como tener al aberroncho de José Mota como maestro de meditación. Y así pasa lo que pasa: Más

“Antes de correr, hay que saber andar”

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Es curioso cómo uno puede llegar a entender mejor no sólo el mundo que le rodea sino a sí mismo haciendo algo que en realidad es lógico y fundamental: Analizar, fijarse bien en las cosas, aprender por uno mismo, no prejuzgar (no sólo a los demás, sino situaciones, conceptos, etc). A los TDAH se nos da bien aprender y desarrollar conceptos sobre asuntos que nos llaman especialmente la atención, así que a ponerse las pilas.

Hace un tiempo, cuando descubrí qué era eso del TDAH y me di cuenta de que me identificaba con la sintomatología, situaciones típicas, testimonios, pruebas del DSM-IV, etc. recuerdo que mi mujer comentó -medio en broma, medio en serio- que no pretendiera escudar mis torpezas o mi vagancia en el TDAH. Y no le falta razón: Habrá quien tenga Déficit de Atención… y habrá quien verdaderamente sea torpe… o tenga un morro que se lo pisa. No voy a decir que no.

Hago esta reflexión después de haber tenido una mala experiencia. Más

¿Cómo puedo saber si tengo TDAH?

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Hoy por hoy, muchos adultos con TDAH no saben que tienen Déficit de Atención hasta que llevan a sus hijos hiperactivos al médico y se identifican también con el diagnóstico. Otros suelen buscar por internet algún tipo de herramienta o información porque sienten que tienen muy mala memoria, les cuesta organizarse, son olvidadizos, etc. y acaban por enterarse de que lo suyo es algo más que simple despiste.

Para comprobar si alguien tiene TDAH, se suelen recomendar unos tests muy simples establecidos por el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos mentales (Edición IV Revisada), más conocido como DSM-IV. Está previsto que la quinta edición esté disponible hacia mayo de 2013.

Es importante señalar que no todos los profesionales de la salud mental están del todo de acuerdo con este manual, y que no por sacar una calificación alta haya que dar por sentado que tienes TDAH, pero en general se considera que si uno “da positivo” es muy probable que el trastorno realmente esté ahí, dejando que cada cual decida hasta qué punto quiere ir al médico o no, o tratarse o no.

El test es muy simple, se hace en un momento y lo único que necesitas es fijarte bien en cómo es realmente tu vida cotidiana -y no en la primera impresión subjetiva que tengas- y ser sincero y honesto contigo mismo, sin exagerar ni moderar. Uno de los sitios donde podéis hacerlo es, por ejemplo, la web de la Fundación CADAH.

Fundamentos científicos del TDAH

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Aunque encontrar adultos con TDAH no es realmente complicado, comparativamente somos muy pocos quienes lo tenemos identificado por nuestra cuenta, ya sea gracias a los tests de la Organización Mundial de la Salud que se pueden encontrar fácilmente o porque nos hayamos podido ver identificados a conocer los síntomas y trastornos asociados.

A ese factor se suma el hecho de que, hasta hace relativamente poco, se pensaba que el TDAH sólo afectaba a los niños, y la inmensa mayoría de cualquier publicación, estudio, tésis, web, conferencia, charla, jornada, organización, etc. que os podáis imaginar relativos al Trastorno hablan casi exclusivamente de niños. No sólo eso, sino que la gente suele hablar de “hiperactividad” y punto, sin prestar atención al Déficit de Atención. Todos hemos oído hablar de los niños hiperactivos, pero casi nadie sabe que no es sólo hiperactividad, sino Déficit de Atención. Es más, el Déficit de Atención puede ser con o sin hiperactividad, y hay afectados tanto niños como adultos -sobre todo adultos- que lo padecen sin mostrar ningún síntoma que pudiera entenderse como hiperactividad. Simplemente porque son TDA, sin “H”. Más

Aplicaciones útiles para organizar tu tiempo

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El otro día comentaba que para las personas con Trastorno por Déficit de Atención, en el día a día nos puede resultar muy estresante no tener algo a mano que nos ayude a organizar nuestro tiempo, recuerdos y cosas que hacer, y que la tecnología nos puede echar una mano. Es como la persona que, por más que se esfuerce, no consigue caminar bien por sí misma y las muletas hacen que se sienta más seguro. Pues bien, hay aplicaciones tanto para ordenador como para móvil que son algo así como las muletas de quien vive con el TDA. A nosotros, nuestro cerebro nos da problemas a la hora no sólo de organizar el tiempo y cumplir con nuestras tareas, sino que nos puede costar mucho hacer cosas que se supone que deberíamos hacer todos los días de forma automática, incluso sabiendo que debemos hacerlo o que tendremos problemas si no tenemos cuidado. Tener TDAH es mucho más que “ser despistado” y a menudo nos podemos llevar reprimendas por olvidos y torpezas que nos cuesta mucho poder evitar.

En cuanto a herramientas útiles, supongo que antiguamente, la gente con TDA se aseguraba de tener papel y boli junto al teléfono. Yo mismo tengo en la cocina una pizarra de ésas que se borran con la mano y salgo pitando hacia ella cada vez que contesto al teléfono, por si tuviera que tomar alguna nota. Pues bien, ahora que casi cualquier persona tiene en la mano un smartphone o una tablet, qué menos que aprovechar las ventajas que nos pueden ofrecer. Así que me gustaría recomendaros algunas aplicaciones que conozco y que uso en mi día a día, de esas que te preguntas cómo podías vivir sin ellas antes de descubrirlas. Más

Baguettes, champiñones, detergente… y no ser capaz de recordar y priorizar

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Champi, barra, verde no, blanco… Champi, barra, verde no, blanco… Champi, barra, verde no, blanco…

No es ningún mantra budista. Es un ejemplo de lo que a veces tengo que ir repitiendo mentalmente mientras recorro los doscientos metros que me separan del supermercado. Por supuesto, tres es el máximo. A partir de cuatro artículos, no llevarlos anotados significa más o menos un 60 o 70 % de posibilidades de que olvidaré al menos uno de ellos. Más

¿A qué viene todo esto?

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Pues eso digo yo. A qué. Que me ha dado por hacerme un blog así por las buenas, mira tú qué cosa. A ver, que ya tengo otros blogs sobre otros asuntos que no tienen nada que ver con esto, pero resulta que una de las características de las personas con TDAH es que nos da por emprender cosas nuevas, nos apuntamos a un bombardeo… y siempre nos quedamos a mitad de camino. Así que de entrada, mi más sinceras disculpas si te encuentras con esto y ves que no se ha actualizado en los últimos meses o incluso años. En ese caso es muy posible que ande cada dos por tres pensando para mis adentros: “Ay, a ver si pongo algo en el blog aquel…” sin llegar a hacerlo nunca. Pero oye, quien no intenta las cosas no sabe cómo acabarán, ¿no? Más

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