Pues eso digo yo. A qué. Que me ha dado por hacerme un blog así por las buenas, mira tú qué cosa. A ver, que ya tengo otros blogs sobre otros asuntos que no tienen nada que ver con esto, pero resulta que una de las características de las personas con TDAH es que nos da por emprender cosas nuevas, nos apuntamos a un bombardeo… y siempre nos quedamos a mitad de camino. Así que de entrada, mi más sinceras disculpas si te encuentras con esto y ves que no se ha actualizado en los últimos meses o incluso años. En ese caso es muy posible que ande cada dos por tres pensando para mis adentros: “Ay, a ver si pongo algo en el blog aquel…” sin llegar a hacerlo nunca. Pero oye, quien no intenta las cosas no sabe cómo acabarán, ¿no?

Por supuesto, mientras escribo esto siento cierta ansiedad. Es algo con lo que vivo día a día. ¿Ansidedad por estrés, por los problemas de la vida y todo eso? En parte sí; quién no tiene algún problema con los tiempos que corren. Me refiero a que son las cinco y pico de la tarde, llevo un rato delante del ordenador, tengo previsto salir a buscar a mi mujer al trabajo dentro de unos minutos, no sin antes darme un paseo, y me da la impresión de que se me ha pasado el día queriendo hacer cien cosas y no haciendo ninguna. ¿Qué cosas? Pues esa es la gracia: Que si tengo cosas que hacer, muchas veces no recuerdo cuáles son, y ni siquiera llego a estar seguro de si realmente tengo que hacer cierta relación de encargos o es sólo una impresión que me da.

Es vivir buena parte del día con la impresión de que se me está haciendo tarde, de que no me va a dar tiempo de hacer todo lo que tengo que hacer… aunque no tenga nada en especial que hacer, o aunque las cosas que tuviera por hacer no tuvieran urgencia alguna. Se me ocurren cosas, claro que sí, pero me cuesta horrores dar a cada cosa su prioridad justa. No sé si es más importante o urgente ir al baño a lavarme los dientes, tirar el papelito que hay encima de la mesa, mirar la película que hay en la tele, levantarme para irme de una vez a dar mi paseo, seguir escribiendo esto, atender a mi pasión por contemplar el atardecer, repasar mentalmente todas las cosas que supuestamente podría o tal vez debería estar haciendo… o lo que es más probable que todo eso: Que el reloj siga avanzando sin piedad y finalmente haga poco o nada de todo eso que se aturulla en mi mente.

Dicho de otra forma: ¿Sabes estas veces que sales de viaje y mientras vas camino de la estación o el aeropuerto te invade una horrible sensación de que “algo se me olvida”? Intenta imaginar cómo es vivir así de forma permanente.

¿Ya? Vale. Bienvenido a mi mundo. En este blog me gustaría compartir reflexiones, pensamientos, anécdotas y vete tú a saber qué se me podrá ocurrir sobre ser adulto y tener -o estar casi seguro de tener- TDAH: Transtorno por Déficit de Atención con/sin Hiperactividad.

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