Musarañas riendo a carcajadas, maquinando sus planes… Las muy #@?&!

Cuando hablamos de las amas de casa, normalmente nos referimos a cuando nuestras madres o abuelas no trabajaban y vivían mantenidas por nuestro padre o abuelo según el caso, dedicándose a limpiar, hacer recados, hacer la comida, etc., sin apenas más pretensiones.

Nuestras madres y abuelas no tenían internet, no se molestaban en buscar trabajo, etc. pero los tiempos han cambiado y en cierto modo me he ido convirtiendo en algo parecido a un “amo de casa”, aunque la palabra “amo” no me haya gustado nunca, en ningún género ni en ningún sentido.

El caso es que habrá quien piense que pasarme las mañanas sólo en casa me da mucha libertad para hacer más o menos lo que me dé la gana, pero resulta que tengo que compartir mis mañanas con el Déficit de Atención. Una nube que se pone delante del sol. La pelusa que te encuentras después de barrer. Un grano que te sale en medio de la frente. Ese tic en el párpado cuando sabes que te están mirando. Ese “supuesto amigo” que te llama a voces desde el otro lado de la calle cuando más prisa tienes por más que intentes disimular pretendiendo que no le estás escuchando… Ahí está siempre conmigo, ese TDAH que parece que no tiene mejor cosa que hacer que andar mareándole la perdiz a mis pobres neurotransmisores, que no han hecho nada malo.

Ser amo de casa y tener Déficit de Atención es como tener al aberroncho de José Mota como maestro de meditación. Y así pasa lo que pasa:

9:15 – Suena el despertador. Sé que tengo cosas que hacer, pero parece que estoy demasiado ocupado acordándome de cuatro chorradas que ví anoche en la tele. Cojo el móvil: Repaso a las tareas que tengo que hacer hoy. Barrer, limpiar nosequé, arreglar nosecuanto… Emmm… vale, ahora voy. Es lo bueno de no tener un jefe que te eche la bronca por llegar tarde.

9:35 – ¡Mierda, ¿las 9:35 ya?! ¡Arriba!

9:37 – ¿Dónde narices están los pantalones? Menudo desorden tengo en el armario. Saco toda la ropa y la tiro en la cama. Pienso en abrir la ventana para ventilar, pero antes (como si abrir la ventana me fuese a llevar dos horas) salgo al salón para destapar al canario, encender el ordenador, encender las lucecitas de mi altar budista, desayunar…

10:00 – ¡Que montón de correo basura tenía! En fin, que voy a desay… No, espera, tengo que ir al baño urgentemente, pero quiero ahorrar tiempo así que antes me acerco a la cocina para poner a calentar la leche y de camino al baño recojo la alfombrilla del salón para acordarme de que tengo que barrer.

10:07 – Salgo del baño, me meto en la habitación. Jolin, qué montón de ropa por ordenar. Aunque bah, me lo quito en un minuto. Espera, que abro la ventana para ventilar… ¡Que frío entra! Voy al salón y me asomo a la ventana. Bonito día: Cielo azul con nubes de algodón > algodón de azúcar > algo dulce > qué hambre > ¡Hey, la leche!

(Y todo esto salpicado por un millón de pensamientos y distracciones absurdas a cada momento. Y no me refiero a pensar en las musarañas, sino a todo un gran plan maquiavélico organizado por todas las musarañas del universo. Y encima metiendo prisa: “¡Levanta! ¡Siéntate! ¡Mira por la ventana! ¡Quédate pensando en nada concreto! ¡El tiempo vuela, distráete rápido!” Las musarañas pueden ser unas malditas nazis. A veces creo que son ellas quienes me envían suscripciones por email no solicitadas, sólo para dar por saco).

10:16 – Cacao calentito y un croissant mientras doy un repaso a lo que me he perdido en redes sociales desde anoche. ¿Me habrá mandado mi mujer algo por WhatsApp? Enciendo el móvil… y el wifi no funciona (otra vez). Contactando con el fabricante. Contactando con el servicio técnico. Contactando con el ¡QUE SE ENFRÍA LA LECHE! Sí, si ya sé que se enfría la leche, pero parece que es más urgente quedarme mirando el salón con la mirada perdida mirando la alfombrilla recogida y pensando que tengo que barr… ¿Eso ha dicho ahora la Cospedal? Qué tía más imbécil. Espera que lo comparto… ¡Un email! ¿Será la respuesta del servicio técnico? Ah, no, mi hermano que me manda ofertas de cursos low cost. Emm… parece que no me convence ninguno. Pero espera, voy directamente a la web a ver si buscando veo algo…

11:04 – Bah, no veo nada, aunque he mirado las nubes por la ventana treinta y dos veces… ¡y me he bebido la leche, guay! Voy a ver qué tenía que hacer hoy (otra vez)… ¿Otra vez se me ha cortado el wifi del móvil? Me cago en la leche, voy a mirar otra vez la configuración. ¡¿Qué hago de comer para mañana?!

11:20 – Ya querrá funcionar el wifi cuando quiera, me tiene frito. Maldita sea, qué tarde se me está haciendo, y la ropa que todavía no la he coloc… ¡aaaah, no me acordaba que le dije a mi mujer anoche que hoy limpiaría la jaula del canario y las mesas del salón! Ah, qué pereza. A ver, qué hago antes, meter la ropa en el armario o limpiar la jau… Ya me estoy meando otra vez, parezco un crío…

11:43 – Vale, ya he barrido la cocina. La leche, ¿cómo es posible agobiarse tanto de esta manera? Que si no tengo nada que hacer, que si tengo mucho que hacer, que si las musarañas mareando la perdiz, que si ya podría escribir todo esto en el blog para que la gente entienda mejor el TDAH, que si…¡pueg! Espera, tengo un pelo en la boca. Buf, las nubecitas de algodón se están convirtiendo en un edredón gris. Mierda, verás que con el día tan bueno que estaba haciendo voy a estar liado entre una cosa y otra y cuando salga a la calle ya va a ser casi de noche, con lo que a mí me gusta dar un buen paseo… En fin, voy a seguir escribiendo esto en el blog, ya que estoy…

12:49 – Miro hacia un lado y… espera: ¿Yo dejé ahí esa escoba? ¿Hasta dónde barrí? Jodeeeeeeeer, ¡¿sólo la cocina?! Dios mío, dime que ya fregué la taza del desayu… no, no la he podido fregar porque ¡sigue aquí a mi lado, más seca que la mojama! Esto es la leche. ¿Estáis contentas, musarañas, mordisqueándome los neurotransmisores? ¡Dejad esos cables de una maldita vez, el área prefrontal de mi cerebro merece un respeto!

13:04 – Se acabó, venga, en serio. Haz las cosas de cualquier manera, pero hazlas de una maldita vez ya. Espera, ¿se me olvida algo más que quiera poner ahora en el blog? Joder, sólo he barrido la cocina. ¿Y qué hago de comer para mañana? Por cierto, tengo hambre, normal con la hora que es…

13:06 – Eh, que el “en serio” de antes iba en serio, deja de pensar en qué se supone que estarán echando en la tele ahora mismo: ¡Pantalones! ¡Comida! ¡Barrer! ¡Mesas! ¡Jaula! ¡¡¡A qué cojones estás esperando, soldado!!!

Pues sí. Más me vale publicar esto ya y ponerme a hacer las cosas que tengo que hacer. El caso es hacerlas, y -dentro de lo posible- hacerlas YA. Creo que por ahora la gente se hará cierta idea de cómo el TDAH se llama “Trastorno” por algo. De todas formas… -¡¡¡HE DICHO QUE A QUÉ COJONES ESTÁS ESPERANDO, SOLDADO!!!

-¡¡¡Vooooooy!!!

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