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¿Nos dejamos ya de tonterías? Gracias. Desmontando el hoax de Leon Eisenberg

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Seguro que lo habéis visto últimamente en algún punto de internet: “El descubridor del Trastorno por Déficit de Atención dijo antes de morir que era una enfermedad inventada”, o similar. Así lo afirma tajantemente la agencia de noticias RT.

Bien, pues lo voy a decir claro: Ya está bien con la bromita, ¿estamos? Durante muchos años he sido un gran admirador de mi queridísimo y añorado Michael Jackson así que hasta cierto punto estoy acostumbrado a leer auténticas barbaridades y todo tipo de estupideces en la prensa, pero nunca pensé que pudiera haber rumores absurdos que hicieran tanto daño, no ya a un cantante, actor, modelo o famoso de turno, sino a las personas afectadas por un desorden cerebral.

Para empezar, Leon Eisenberg no descubrió el TDAH. Se limitó -que no es poco- a ser uno de los mayores investigadores sobre el Trastorno, y en los años 60 fue gracias a él que se incluyó en el Manual de Diagnóstico y Estadística de Trastornos Mentales, un documento que es algo así como la Biblia de la salud mental a nivel internacional.

Pero nos encontramos con algunos puntos sospechosos, y llamadme conspiranoico si queréis:

1) Qué curioso que Eisenberg supuestamente “renegó” del TDAH pocos meses antes de morir y no lo hizo antes.

2) Qué curioso que ese artículo se publicó poco antes de publicarse la edición revisada del Manual.

3) Qué curioso que en la misma época se habla de otros científicos que también renegaron del TDAH pero ¡oh, lástima! siempre era justo antes de morir, con lo que no se podían contrastar sus palabras.

Pero lo más curioso de todo es que el artículo original donde aparecieron las palabras de Eisenberg no era el de RT, sino ESTE OTRO del prestigioso semanario alemán Der Spiegel. En él se tratan diversos asuntos relacionados y Eisenberg aparece apenas de refilón. Sabiendo de su importante papel en la investigación sobre el TDAH durante el siglo XX y que el traductor de Google -como ningún traductor online- no es perfecto que digamos, es muy fácil para cualquier redactor de tres al cuarto encadenar las palabras TDAH + descubridor + ficticio. ¡Hala, que se ha confirmado que el TDAH es mentira! ¡Viva la Pepa!

Pues NO, damas y caballeros de RT. Resulta que en el artículo original de Der Spiegel, traduciendo como Dios manda, contemplando la información como se merece y poniendo las cosas en su debido contexto, Leon Eisenberg se limitó a decir que, desgraciadamente, hoy día el TDAH está sobrediagnosticado en niños, con lo cual, en muchos casos no hay TDAH. Dicho de otra forma, Eisenberg se refería antes de fallecer a que en muchos casos particulares, muchos jóvenes son etiquetados de TDAH cuando en realidad no lo son. ¡¡¡No que el TDAH en general sea algo ficticio!!!

Aún es más: El propio Eisenberg publicó en 2007 un artículo en el que mostraba su preocupación ante el hecho de que, en Estados Unidos, la prevalencia infantil -es decir, la cantidad de afectados con respecto a la población general- haya pasado de casi un cero por ciento en los años 40 a casi un 8 a principios del nuevo siglo, mostrando un gran interés en que la comunidad científica investigue si es debido a que realmente la prevalencia ha crecido con los años o si en realidad hay mogollón de psiquiatras drogando a un montón de chavales hasta las trancas, que es lo que todo el mundo reconoce hoy día.

Quién sabe si es por haber seguido a Michael Jackson durante tantos años y confiar en los periodistas menos que en una serpiente de cascabel a medio metro de mi entrepierna, pero he aquí un ejemplo más de cómo se puede formar una auténtica bola de nieve mediática, movilizar miles y miles de cadenas de emails, retuiteos, enlaces compartidos en redes sociales, etc. basadas en una gran mentira… y todo porque el amiguete que escribió el artículo de RT no se molestó en traducir correctamente las palabras que realmente pronunció Eisenberg ni las puso en su justo contexto… y lo que tal vez sea peor: que miles y miles y miles de personas hayan compartido, retuiteado y hasta creado memes ridículos sin molestarse siquiera en leer qué decía aquel artículo original.

¿Hacemos lo mismo inventándonos algo sobre el cáncer o la diabetes, cerrando puertas a investigaciones, tratándolos de farsantes, tratando sus enfermedades con desdén? ¿Cómo pensáis que se sentirían? ¿Cómo pensáis que se siente alguien con TDAH -incluso sin ser un cáncer o un SIDA, vale- cuando se menosprecia su condición una y otra vez? ¿Creéis que así es fácil que la gente que nos rodea entienda cómo funcionamos o cómo pueden ayudarnos y comprendernos mejor… si contínuamente encuentran por internet artículos que aseguran que lo que nos pasa es un invento?

La incomprensión: El verdadero trastorno del Déficit de Atención y la Hiperactividad

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Se puede hablar mucho sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, pero la gente de la calle, ni siquiera nuestros allegados más cercanos, nunca entenderá realmente qué es mientras médicos, psiquiatras, prensa, asociaciones, editoriales, comercios, etc. lo sigan tratando como 1) un asunto “de niños” y 2) un asunto educativo o pedagógico.

Un “niño hiperactivo” no es un niño inquieto, revoltoso, rebelde, pasota, lleno de energía, despistado, etc. sin más, sino un niño con cierta condición cerebral al que le resulta imposible estarse quieto o terminar los deberes del cole, por más que se le pretenda convencer.

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De forma idéntica, un adulto con TDAH (que a ver cuándo muchos se empiezan a enterar: sí, también existe) no es una persona olvidadiza, despistada o irresponsable sin más, sino una persona a la que esa condición cerebral le impide (o le implica grandes obstáculos) realizar ciertas funciones ejecutivas en su corteza prefrontal: No es que un adulto con Déficit de Atención no se proponga de forma lo suficientemente seria cosas como esforzarse mentalmente, procurar recordar lo que acaba de oír, o terminar lo que empieza, sino muy al contrario, las personas con TDAH sufrimos algo parecido a un “pequeño -y a veces no tan pequeño- estrés permanente” en buena medida porque precisamente estamos todo el santo día forzando nuestra mente. No tenemos falta de atención porque no nos esforcemos, sino que nos cuesta horrores concentrarnos incluso cuando lo pasamos fatal intentando conseguirlo. Para cuando alguien me insiste en intentar recordar qué tenía que hacer esta tarde, yo ya llevo un buen rato sintiéndome frustrado, sin conseguirlo. No necesito más exámenes ni ejercicios mentales; gracias.

Me he encontrado con situaciones en las que se me “invitaba” a abandonar mis notas y calendarios, cuando no una clara obligación a prescindir de ellos, con el pretexto de que “así ejercitas la mente” o sencillamente porque “no queda bien de cara a la gente”. Estas personas no comprenden que rodearnos de agendas y listas de tareas no es una manía de nuestro Trastorno, sino un apoyo que necesitamos y que nos ayuda a no sentirnos unos completos inútiles. Habiendo conocido lo que es el Trastorno ya como adulto, me resulta curioso recordar las muchas veces siendo joven que se me negaba ese apoyo externo. Claro, entonces uno no era TDAH, sino “un poquito lento”, que era la forma diplomática de considerarme un zoquete que pasaba de estudiar porque le daba la gana. ¡Oh, sí, me encantaba suspender exámenes y repetir cursos!

Y es que socialmente no está del todo bien visto -con toda la razón del mundo- ser despistado, torpe, lento, distraído, dejado, olvidadizo, procrastinador… Lo que no se suele tener en cuenta es que la gente con TDAH no es que no se esfuerce en evitar dichos comportamientos, sino que cae en ellos incluso esforzándose y dándose cuenta: De ahí buena parte de la ansiedad. Pedir a un TDAH que no dependa de sus agendas, calendarios, recordatorios, o no dejarle cambiar de ambiente cada poco rato, comprometiéndole a pasar una tarde entera en un mismo sitio -incluso cuando es un lugar agradable y sosegado- es como pedirle a un ciego que “se esfuerce” en arreglárselas sin el bastón o el perro, o como pretender que un músico interprete una sinfonía que acaba de conocer sin facilitarle la partitura. Además, la discronía -la percepción distorsionada del tiempo- hace que para nosotros, pasar muchas horas en el sofá delante de la tele nos aburra desesperadamente en lugar de ser una oportunidad para no hacer nada, desconectar, relajarse… Para un TDAH, no hacer nada puede ser tan agobiante como para un niño superdotado hacer dibujitos de primaria: No soy un amargado ni un maleducado; es que ni lo puedo evitar ni tengo por qué. Vamos a hablar claro de una vez: ¿Por qué si una persona es alérgica al polen, no se la obliga a estar en un parque en primavera y a joderse, pero cuando una persona tiene Déficit de Atención sí se siente forzada a recordar, cumplir, planificar, callarse, sentarse, organizarse, etc.? Me recuerda a la gente que sufre fobias. Si tienes colesterol, debes tratarlo porque es malo y estás enfermo, pero si tienes un pánico insoportable a -por ejemplo- los gatos… eres un tío raro con manías y tonterías.

¿Por qué unos casos son respetables y otros no? Cuando digo que tengo problema de atención, NO me refiero a que soy “despistado”. Cuando digo que soy hiperactivo, NO me refiero a que soy “inquieto”. No quiero sentirme orgulloso de ser TDAH. No me hace gracia ser TDAH. Si insisto en que la gente comprenda un poco mejor cómo funciona nuestro cerebro, es para ganar visibilidad y comprensión, exista una noción más cercana a la realidad sobre el Trastorno, y poco a poco existan avances científicos. Porque está claro que muchos médicos tienen mucho que aprender. No, señor psiquiatra, no necesito Rivotril y convertirme en un zombi, sino una observación rigurosa y un diagnóstico acertado. Y no puede haber diagnóstico acertado mientras haya psiquiatras, psicólogos y demás “expertos” que en realidad no saben cómo es vivir con TDAH. Así que por lo menos, intento contribuir a que parientes y amigos sí lo sepan, aunque sea por encima, y lo tengan en consideración.

Por eso escribo este blog. Porque me he dado cuenta de que la única forma de dar a entender el Trastorno es vivirlo e intentar explicarlo… todo lo mejor que el propio Trastorno me permita.

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