4Soy instructor de meditación y TDAH.

Ante todo y por encima de ninguna otra cosa, por favor suplico de rodillas que todo el planeta deje de hablar de esa moda moderna y absurda del “Mindfulness”. Esa palabra en inglés lo único que significa es algo así como “atención plena” y lo único que está consiguiendo es crear una nueva generación de “new-agers” postmodernos, escritores espontáneos, supuestos expertos y hasta gurús que pretenden enseñar la técnica de moda en gimnasios, entre el pilates y los hipopresivos. ¿Por qué no hablamos de lo que realmente es? MEDITACIÓN.

Su Santidad el Dalai Lama dijo hace unos años que si se enseñara meditación a todos los niños de ocho años del mundo entero, todos los conflictos armados desaparecerían de una generación para otra. Pero ahora la gente no habla de hacer meditación, sino de apuntarse a la moda del “mindfulness”. Sin saber qué significa en inglés siquiera. Sin estudiar una teoría primero. Sin conocer la naturaleza de la mente. Sin establecer una motivación. Sin saber exactamente para qué. A lo largo de quince años ha habido momentos en que he recibido a lamas reencarnados, codeándome con otros monjes, haciendo postraciones, haciendo ofrecimientos, recitando oraciones en tibetano con ellos, haciendo mudras con ellos, escuchando enseñanzas, recibiendo transmisiones e iniciaciones de Tantra que hasta hace unos pocos años apenas habían salido de las cuevas de los ermitaños en Tíbet, después de meses y meses, puede que años, de estudiar textos muy complejos, intentando vivir veinticuatro horas al día de acuerdo con las enseñanzas como humildemente puedo, teniendo en cuenta más de 2500 años de enseñanzas muy específicas sobre las cualidades del maestro, sobre cómo escuchar las enseñanzas, sobre conocer la naturaleza de la mente, etc, etc, etc… y me veía ahí, sintiéndome tan pequeño, humilde y honrado como afortunado… rodeado del típico grupo de amigas que se apuntan para ir juntas a tomar café, a reuniones de Mary Kay, a pilates… y a “mindfulness”.

Lo cual es todo ello perfectamente respetable. Mi llamada de atención es para que, por favor, no se banalice algo tan importante, y no importante porque yo lo practique, ni porque lo enseñen personas a quienes yo considero auténticos maestros espirituales, ni porque sea un pilar fundamental de mis creencias (mal llamadas) religiosas, ni porque el mismísimo Buda en persona alcanzara la máxima perfección gracias a ello. Sino porque hacer meditación, que es así como se llama, es algo enormemente provechoso, recomendable para cualquier persona sin importar que tenga o deje de tener cualquier creencia o filosofía de vida, pero también ancestral, complejo, profundo, preciso y precioso.

52aee2c210fb44668d6fef2c71a0b54dHasta que hace apenas unos pocos años, cuando unos científicos maravillosos, muchas veces en colaboración o animados por el Dalai Lama, han mostrado más y más interés en investigar, demostrar y exponer los beneficios de la meditación, han publicado información rigurosamente científica, estudios neurológicos, han hecho descubrimientos sorprendentes sobre neuroplasticidad y otros comportamientos del cerebro en su relación con el adiestramiento de la mente… pero como por desgracia pasa tantas veces, en nuestra sociedad, en nuestra cultura, se ha escuchado sólo parte de esa información, se ha tomado algún que otro detalle que nos ha parecido llamativo, y sin apenas interés en estudiarlo en profundidad, de la noche a la mañana resulta que en todas las ciudades de Occidente hay mil sitios en los que alguien ofrece clases, vende libros o publica vídeos de “mindfulness”, para desconectar, para relajarse, para evadirse del estrés, para ser y estar más tranquilos… Y eso está bien, faltaría más, pero que no lo llamen meditación, ni “mindfulness”. Mindfulness no es más que “atención plena” en inglés, y se está enseñando a la gente a transformar su mente sin estudiar antes qué es la mente, cómo se comporta y por qué se supone que habría que transformarla.

Realmente me fijo y me parece una pena -y no soy el único ni mucho menos; somos muchísimos los que pensamos igual- porque de algo tan profundo y transformador como la meditación, en Occidente lo degradamos a apuntarnos con las amigas a la clase de Mindfulness, ahí, entre el pilates y el zumba. Del mismo modo en que degradamos miles de años de sabiduría de los ascetas de las junglas de la India… a hacer un pseudo-yoga simplemente para socializar, relajarnos un rato, hacer un poco de ejercicio… Igual que todas y cada una de las personas sin excepción que he conocido y que se presentan como maestros de reiki exponen una técnica tan interesante y respetable basándose en historias imprecisas y malinterpretaciones sobre sus fundamentos más básicos… Lo mismo que cuando se empezó a saber en Occidente sobre algo llamado Tantra, y cuando algunos vieron imágenes budistas que representaban uniones sexuales o deidades que dejaban ver sus genitales, sin tener ni la más remota idea de lo que estaban viendo, qué significan o qué representan, sin preguntar ni investigar, dieron por sentado que aquello del Tantra era una práctica sexual supuestamente mística o trascendental que de carambola les daría dinero vendiendo libros.

Realmente es algo muy triste, porque hemos convertido sabidurías y prácticas muy profundas, antiguas y en ocasiones extraordinariamente difíciles de practicar, en lo que un maestro mío llamaba “comer helado de chocolate” o “mentalidad de Mickey Mouse”.

Yo soy practicante budista tibetano de la tradición de Su Santidad el Dalai Lama desde 2004, y hasta casi diez años después no sabía que tenía Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, llegando a tener reconocida una discapacidad y en algunos momentos llegando a tomar más de 90 miligramos de metilfenidato todos los días. Doy una importancia enorme a la necesidad de que la sociedad conozca mejor de qué manera afecta realmente el TDAH a los adultos, y sé que es una patología cerebral de carácter neurológico que tendré hasta el día que me muera, y sé que el cerebro y la mente son cosas diferentes, y estoy completamente seguro de que hacer meditación puede ser de gran utilidad para cualquier persona en general y para personas con TDAH en particular, no porque haya leído una web, ni me haya comprado un libro, ni haya visto un documental, ni me haya apuntado a un taller, sino porque lo estudio, lo practico y lo compruebo en primera persona para ver si realmente funciona, tal y como insistía el propio Buda.

Porque para conseguir beneficios, ya seas un TDAH desesperado por relajarte o un buscador del  sentido trascendental de la vida, es importante que sea meditación, no esa moda de new-age-urbano-post-moderno que llaman “mindfulness”.

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