argue-debateRecupero una reflexión que tuve hace unos años:

Muchas veces los hiperactivos tenemos el impulso de hablar: Ya sea hablar un rato sobre cualquier cosa sin importancia, o no ser especialmente habladores pero soltar de pronto comentarios sin pensar demasiado, algo que a veces nos hace sentir mal porque nos damos cuenta de lo inapropiado que resulta cuando las palabras ya están saliendo por la boca, o bien porque no nos damos cuenta de haber dicho nada inoportuno y no entendemos por qué nos están recriminando.

Y por supuesto también podemos tratar asuntos serios… siempre que sea a nuestro ritmo. Por eso es muy habitual que quienes tenemos Déficit de Atención detestemos discutir:

Argumentar está bien, es una forma natural de llegar a un entendimiento en caso de existir diferencias o problemas… si no fuese porque para eso hay que organizar antes ese argumento. Y cuando tienes delante a otra persona organizando y disparando su propio guión -especialmente cuando no es una agradable charla filosófica, sino una discusión abierta-, nos vemos involucrados sin escapatoria en una situación tan arrolladora como seria y de pronto… ¡flop! no tienes ni idea de qué de se está hablando ni por qué esa situación está ocurriendo siquiera. Así, sin más. Como cuando estás viendo la tele y en el momento más emocionante de la película, se va la luz. 

Y en ese momento no puedes decir «emmm… perdona, vuelve atrás, es que me he perdido. O mejor, vamos a dejarlo».

Por eso a muchos TDAH nos dan pánico las discusiones y los momentos «tenemos que hablar». A la inquietud natural del momento se suma el no ser capaz de seguir el ritmo de la otra persona, que en otros momentos no lo sé, pero en ESE momento, de lo último que tiene ganas ni paciencia -ni intención- es de pararse a considerar que nuestro cerebro va con los bolsillos cargados de piedras. Es más, si es una conversación acalorada, lejos de pararse un momento a recapacitar, lo más probable es que a esa persona le importe cuatro narices que le sigas el ritmo o no: Pero aun así, pretenderá que estés a su misma altura.

Así, incluso cuando no hay ninguna discusión desagradable pero necesitamos exponer nuestros sentimientos a otra persona, con frecuencia nos sentimos frustrados y descontentos, y preferimos dar a conocer nuestra postura en una carta o un email, donde nadie te interrumpe dejándote descolocado al vuelo. 

Entre otras razones -empezando porque me parece una falta de respeto sin fundamento- por eso nunca me ha gustado la expresión «quien calla, otorga». Pues no, no otorga. No lo des por sentado. No sabes qué motivo tiene el otro para preferir callar. Puede que, sencillamente, algo tan simple para ti como mantener una conversación, para alguien con TDAH sea un muro demasiado alto a veces. Así que la próxima vez que discutas con alguien, le acuses, le recrimines, le inquieras o le implores esto o aquello y tengas la impresión de que es como hablar con una pared, recuerda que tal vez esa persona tenga argumentos tan respetables como los tuyos… o puede que mucho mejores que los tuyos, pero no es capaz de verbalizarlos. No a tu ritmo. En en tu terreno. Y desde luego, no si sigues presionando, insistiendo y sacando conclusiones sin conocer la otra vesión.

Es más: Si mantienes ese comportamiento cuando tienes problemas con alguien, sacar conclusiones cuando el otro mantiene silencio no dice nada bueno de tu sentido del respeto. Con TDAH o sin TDAH.